Souldeth IV

Capitulo IV

 

Capitulo IV

 

El dolor del olvido

 

Siguió caminando después de su último encuentro, siempre se sentía un poco cansada después de ayudar a alguien, pero no tanto como para no seguir en su trayecto, era una misión que no se podía abandonar, la satisfacción de formar parte del fin de un doloroso ciclo la obligaba aun a querer seguir interviniendo. Muchas historias se había topado en su haber, cada visita era una aventura extenuante, se empezaba a sentir sabia, como aquella persona que conoce demasiados lugares en poco tiempo.

No faltaba mucho para llegar a la tumba de su madre, pero eso no era garantía de nada, pues en Souldeth todo podía suceder, pues no solo se había topado en sus viajes con historias como la de Amiel y Sarah, recordó la de Dylan y Kevin un par de gemelos que conoció años atrás, uno fanático del rock pesado, siempre llevaba un bastón, mientras Kevin era un fiel seguidor de los Pixies, honorable y preocupado, casi un ángel, recordó también a Santiago y a Carlos, padre e hijo, quienes contaban una historia bastante difícil de tragar, lo de ellos databa de antes de la llegada de la tercera guerra mundial donde los ángeles y los demonios (según los libros) habían tenido algo que ver en la llegada de la nueva era.

A veces se escondía detrás de las tumbas, si comparamos su visión con la de una persona normal sería tanto como un saldado que ve en la noche al enemigo con sus propios ojos contra otro que usa lentes para detectar el calor de los cuerpos, esta vez intento dejar a los muertos llorar sus pérdidas, pretendía llegar más temprano pues como cada noche esperaba que el espíritu de su madre se presentara, jamás había podido verla, pero como cada noche, estaba llena de fe.

No paso mucho tiempo para que viera una figura femenina llorando al pie de una tumba llamativa, llena de flores y querubines, de un diámetro pequeño y sencillo, pero adornada como cualquier príncipe querría, nuevamente utilizo todo el sigilo que le aprendió a los gatos de aquel lugar, camino despacio aun arrastrando esas estúpidas muletas, iba lento, despacio, pero algo en su cuerpo la traiciono, el par de armatostes metálicos que la acompañaba de sus muslos a sus pies rechino por primera vez en años.

No era casualidad se dijo a sí misma, era el destino y ese no se podía modificar , no pudo modificarse con la muerte de su madre, entonces ella entendió que el destino solo pasa, como la brisa en verano, como la caída de hojas en otoño, como el frio en invierno, siguió de caminando con la frente en alto y tratando de mostrar una cara desinteresada, no había sorpresa en lo que estaba por pasar, pues apenas dio cinco pasos y quedo a 3 metros de aquel fantasma, este lo diviso sin problemas volteando a derecha, no la llamo por su nombre, ni siquiera se le quedo viendo fijamente como Amiel, esta vez simplemente el fantasma, regreso a sollozar directo a la lápida.

Fue ella, esta vez fue ella la que al ver ese dolor en la mirada, esa perdición en esos ojos negros, tuvo que acercarse.

– ¿Cuál es tu nombre? – pregunto la pequeña

– ¡Aziza! – Respondió el fantasma

– ¿Por qué sufres así?- Interrogo Dayreen

Aquella chica cubierta por velos que daban vuelta en su cabeza no respondió, se limitó a darle una mirada, no más que una mirada, sus verdes ojos y su piel tostada regresaron a aquel lugar obscuro.

Este era el momento para que Dayreen se alejara, para que huyera de la responsabilidad de tener que hacer algo, pero como toda mujer y aun mas, como toda heroína, espero a que el sollozo de Aziza terminara, en el fondo sabía que ya no era cosa de aquel fantasma, era cosa de ambas y así tendría que solucionarse, entre ambas.

– ¿Y qué pasa Aziza? ¿Por qué tu alma sufre tanto?- pregunto

– Eres tan pequeña, tan inofensiva, tal vez no tano como ella, pero te aseguro que tu como ella tienen un lugar donde descansa, no como yo, que cada noche vuelvo a este lugar – respondió

La respuesta de Aziza no había hecho más que confirmar lo que Dayreen se temía, todos esos querubines y esa tumba pequeña, eran de una niña, de una niña posiblemente más pequeña que ella, y eso le dolía demasiado, solo pensarlo, seguro pudieron ser amigas y jugar juntas, pero la vida no era así de tierna, no era tan dura arrebatar a una madre de una hija, sino lo contrario a una hija de los brazos de su madre.

– No sé qué te paso Aziza, pero lo que puedo decirte es que si tú fueras mi madre llorándome todo este tiempo, te abrazaría hasta llegar al cielo –

–  ¿El cielo? ¿Qué hay con él? No tiene nada de especial, nunca he estado ahí, pero si toma bebes, animales y gente buena, no puede haber nadie bueno tras de el –

– El dolor te hace hablar, en mis más duras noches, en mis más solitarios días, siempre pienso en el cielo y cada día descubro que es real – Defendió Dayreen

– ¿De qué hablas? Yo sé que el cielo es mejor que esto, el motivo de tu desprecio, solo es el acompañante de tu dolor –

– No sabes nada, y ciertamente yo tampoco lo sé, pero estoy seguro de que en el fondo tú sabes que necesitas reposo, tranquilidad y paz –

Aziza nuevamente dirigió una mirada a la pequeña que estaba detrás de ella, no entendía por qué esta niña estaba interesada o preocupada por ella y su situación, seco sus lágrimas, se volteo completamente hacia ella y se puso a analizarla tanto como pudo, sus ojos eran tan hermosos como los de ella misma, su mirada desprendía un aire de inocencia que solo era opacado por lo profundo que parecían ser sus palabras, cuando realmente puso atención, se dio cuenta que aquella no era una niña normal y decidió continuar su conversación

– Ya sabes cuál es mi nombre, ahora me gustaría saber el tuyo y me gustaría que me contaras que haces aquí – Le dijo Aziza forzando una sonrisa

– Mi nombre es Dayreen, estoy aquí de visita a la tumba de mi madre, no me queda mucho trayecto, pero me gustaría pasar más tiempo con ella, como ves, yo también he perdido a un ser importante en mi vida, tengo mucho tiempo sola, pero no me permito ponerme triste, lo hago por ella –

– No me cabe duda que eres fuerte Dayreen, pero no entiendes que nuestra situación es completamente diferente, se supone que un hijo entierre  a sus padres, no al revés, un hijo que entierra a su padre, continua su legado, un padre que entierra a su hijo ve morir el suyo –

Estas palabras abrieron por completo la perspectiva de Dayreen, pudo sentir el dolor que Aziza cargaba, era más grande de lo que ella pensaba, pero para entender por completo tenía que pedirle algo más

– Me gustaría saber tu historia Aziza, ayúdame a entenderte, tal vez si lo haces, te sentirás mejor, mi madre decía siempre que desahogarse te liberaba –

Los ojos de aquella chiquilla penetraron hasta el fondo de su alma, algo la obligo a ceder, reviviría una vez más su dolor, pero de alguna manera sabía que era lo correcto, era momento de dejar que alguien la escuchara, después de tantos cientos de años

– Nací cerca del año1300 en la ciudad de Damasco, fui criada en un ambiento espiritual y conservador, por aquel entonces, las más bellas mujeres eran solo sirvientes sexuales de los gobernantes, pero no yo, mi posición cercana a la realeza me permitía tener mucha libertad, tanta como nuestras creencias le permitían tener a una mujer, yo era muy feliz con eso, se me enseño desde muy pequeña a servir a los hombres, pero también se me enseño la valía del abolengo, me gustaba leer y escribir aunque esto último no era del todo apreciado, pues aun entre riquezas, las mujeres no teníamos derecho a ser partidarias de la voluntad propia, sin embargo yo soñaba, creía que podría cambiar las cosas, más cuando me di cuenta del desfile de pretendientes que mis padres rechazaban a mi nombre, supuse que ellos pretendía que me casara por amor, no por un arreglo como nuestras costumbres dictaban desde siempre, no sabía que era lo que realmente me esperaba, de haberlo sabido, hubiera cambiado las cosas –

Aziza dejaba el corazón en cada una de sus palabras, Dayreen sospechaba de a poco lo que venía a continuación en esta historia, pues al ver aquellos ojos verdes pudo darse cuenta que nuevamente el amor por otra persona, tenía algo que ver con el desenlace de la misma

 – La situación cambiaria cuando Dareh llego, era rico, galante, venia de una familia posicionada aun por encima de la mía, lo podríamos definir como el primo del Rey, yo había escuchado de él, de su cabello negro rizado, de su fuerza en la batalla al venir de un padre militar, lo conocían como la sombra de Damasco y así, un día simplemente llego y encanto a mis padres, encanto a todos, menos a mí, por otro lado su hermano menor Gazsi llego con él, eran muy parecidos aunque completamente diferentes, era un caballero, era perfecto, su único pecado era no ser primogénito, fue entonces que mis papas me vendieron, me canjearon por poder, y ahí me di cuenta de que no rechazaron a los demás por mí, esperaban un príncipe y había llegado, me di cuenta de que era solo una moneda de cambio que fortalecería relaciones, no me enoje, me decepcione, Dareh dedicaba todo su tiempo a las cúpulas elitistas, Gazsi estuvo cuidándome la mayor parte del tiempo que su hermano se encontraba de viaje, al principio creí que lo hacía solo en nombre de su hermano, para asegurarse de que yo no le faltara a su honor, pero poco a poco me di cuenta de que él estaba muy interesado en mí, más de lo que yo creía… –

– Yo poco a poco empecé a desarrollar un sentimiento debido al gran interés de Gazsi en mí, yo sabía que era una mujer casada, pero a causa de los “importantes viajes de Dareh” ni siquiera pudimos consumar nuestro matrimonio, de vez en cuando volvía con regalos, comíamos en la misma mesa, incluso dormíamos en la misma cama, pero éramos dos desconocidos, sus regalos se apilaban sin abrir en el rincón de mi de la habitación donde tenía mi ropa, no me molestaba en abrirlos –

– No me imaginaba que así fueran los matrimonios, recuerdo que cuando mi madre estaba viva, al principio mi padre legaba y la tomaba entre sus brazos, la cargaba y le daba vueltas, eso la hacía reír mucho, pero después el obtuvo aquel gran trabajo que lo alejo de nosotros igual que tu esposo se alejó de ti, pero por lo menos el siempre trato de estar presente y se preocupaba por nosotros, te entiendo – Dayreen se puso triste al recordar

Aziza pudo ver por un momento en el semblante de la niña un espejo, ambas sentían el dolor de la soledad, de la separación, en diferente escala, pero a final de cuentas, el mismo sentimiento obscuro, sin demorar más, continuo

–  Una noche mientras Dareh estaba lejos, su hermano me hizo compañía por los jardines del palacio donde vivíamos, el sabia de mis deseos de salir a la ciudad, pero al no poder desobedecer las órdenes de su hermano mando traer todo el mercado rodante dentro del palacio, sabía que seguía encerrada en una jaula de oro, pero por lo menos él le había puesto una ventana con esa acción, quede fascinada con cada uno de los puestos, me hice con algunos inciensos, mantas, semillas y fragancias, después de eso me acompaño a mi alcoba, sin mediar palabra me beso y me confeso su amor, yo no pude corresponderle del todo pues, era una mujer casada, así que le pedí que se fuera, él lo hizo sin poner objeción, pero dijo algo más antes de irse “No pasaran muchas lunas, antes de que nuestro amor se funda, y no hay nada que Dareh pueda hacer, lo quitare de en medio”

– No debe ser para nada fácil estar en esa situación Aziza, – dijo Dayreen asombrada

– No lo era, tenía un compromiso con alguien a quien no conocía y un lazo emocional con alguien prohibido. Tenía  ya medio año de casada cuando un sirviente me anuncio el retorno de mi esposo, esta vez vendría de manera definitiva, me puse nerviosa, Gazsi estaba molesto, fue a buscarme nuevamente por la noche a ms aposentos –

– ¿No lo entiendes Aziza? Él no te merece, regresara a quitarnos lo que sentimos el uno por el otro, te llena de obsequios vacíos y de caricias falsas, no puedo soportar la idea de que estés con él, tú deberías de estar conmigo – dijo Gazsi con desesperación

– No puedo romper mi matrimonio, no puedo faltar al honor de mi familia ni al de mis creencias, no importa si siento algo por ti o no, esto debe de parar – Aziza cerró la puerta de golpe

Gazsi golpeo la puerta de madera con toda su fuerza, gritaba mi nombre, repitiendo que tenía que ser de él, que habíamos nacido para estar juntos. No aceptaría un no por respuesta, su rencor era tal que juro por su Dios que tomaría lo que por derecho le correspondía por la fuerza.

El día anunciado había llegado Dareh arribo al palacio  cargado con regalos y una sonrisa perfecta, se había preparado una celebración de bienvenida, la cerveza y la comida estaba servida sobre una mesa que recibió al hombre de la casa, además de a sus generales que lo habían acompañado a través de sus viajes políticos. Cruzo la puerta enfundado en su traje de batalla mientras yo lo veía desde el balcón, entro en la capilla y presento sus respetos a sus ancestros y a su profeta, se quedó ahí.

No podía negar lo mucho que me dolía perder la cercanía que tenía con Gazsi, así que me arme de valor y baje a al altar lista para confrontarlo, para pedirle que me dejara en libertad, al acercarse a la entrada pude escuchar la voz de mi esposo

– Oh gran Señor he sido paciente, he viajado a cada lugar de las cercanías para formar una alianza, una que proteja a mi mujer, una que me permita formar una familia que esté libre de peligro, cumplí mi promesa de no tocar a mi mujer en todo este tiempo para no traer a un heredero a un reino inseguro, hoy ya no quiero ser más la sombra de Damasco, hoy solo quiero ser Dareh, esposo de Aziza, hermano de Gazsi, hoy te pido me des la bendición de ser padre pues estoy listo, a pesar de los consejos de mi hermano, compre un obsequio de cada una de las tierras que visite pues el recuerdo de la mirada de mi esposa no se iba, cargue con él en cada lugar, permíteme acercarme a ella –

Yo tenía una mano recargada en el marco de la puerta, la otra cubría su boca mientras las lágrimas rodaban por mi rostro, sin hacer ruido me aleje hasta las escaleras que conducían nuevamente a mi habitación, abrí la puerta que ocultaba todos esos regalos que me había mandado Dareh, abrí caja por caja y me arrepentí de mi soberbia apenas descubrí el contenido de la primera

Un hermoso collar de oro blanco con una esmeralda,  en el fondo de la caja, una carta redactada a puño y letra que iba dirigida a mí, en ella me explicaba todo, tras darme cuenta de esto, seguí abriendo los regalos, yo ignoraba las valiosas joyas y leí carta por carta, recuerdo cada palabra, pero de las más importantes, note las siguientes frases

“Me la paso pensando en ti, ruego porque cuando regrese entiendas que toda esta distancia solo ha sido para acercarme a ti”

“Gazsi me ha dicho que te sientes sola, que tal vez debería dejarte ir, pero mi amor egoísta no hace más que pedir una oportunidad de remediarlo todo, mis acciones podrán no ser las mejores, pero te juro que son nobles, porque son de corazón”

“Muero con cada luna que se esconde en el horizonte, la sola idea de un beso tuyo me devuelve el ánimo, el tiempo eterno muere asesino de tranquilidad con cada instante de tu falta”

“Hoy le he pedido a Gazsi que te lleve el mercado sobre ruedas al palacio, le ha parecido una tontería, incluso inapropiado, pero si tu felicidad es lo que está en juego, romperé todas las reglas que han sido impuestas, que Dios me perdone, pero prefiero verte feliz”

Dayreen apenas procesaba lo que aquella chica le estaba diciendo, Dareh no era ese guerrero torpe y sin sentimientos que se antojaba con las impresiones de las primeras palabras de Aziza, era solo un torpe y brusco guerrero enamorado, Gazsi había mentido en todos y cada uno de los días que había pasado con aquella mujer, ¿Cómo puede haber gente tan ruin en el mundo? La respuesta era muy sencilla, el amor y el poder son sentimientos similares, son acciones gemelas, pues ambas están llenas de ambición, solo que mientras el poder busca la felicidad propia, el amor busca la felicidad de alguien mas

– ¿Qué hiciste entonces Aziza? – Pregunto Dayreen

– Morir, matar y vivir, Morí en dolor al darme cuenta del engaño del que había sido víctima, mate el sentimiento falso que Gazsi había logrado despertar en mí y finalmente me decidí a vivir el verdadero amor que Dareh me ofrecía, aquel que era puro de corazón –

– En cuanto entro a l habitación y sin mediar palabra lo tome del rostro con mis manos, mis lágrimas aun caían por mis mejillas, y le dije que era el hombre más maravilloso del mundo, lo bese con toda la pasión que había en mi ser y me deje amar por el por primera vez y desde ese día cargue con el fruto de su amor que se abulto en mi vientre, 9 meses de espera llenos de detalles, de comprensión, de amor verdadero. Desgraciadamente estaba olvidándome de un sentimiento tan grande como ese amor, un sentimiento que tampoco muere…la venganza –

– Al nacer Anjum, nombre que le dio Dareh por su difunta madre, las cosas se complicaron, la guerra con los pueblos judíos se habían recrudecido, las invasiones a nuestros pueblos eran cada vez más comunes, Dareh se volvió a enfundar su traje de batalla, Gazsi que todo ese tiempo se había mantenido sin dirigirme la palabra nuevamente se quedó conmigo encargado de mi protección y la de mi hija, apenas me dirigía la mirada, pero de igual manera, yo sentía aun enorme rencor hacia el –

– llego una noche de guerra, las aldeas alrededor del palacio se preparaban para recibir el embate del ejército judío, yo estaba lista para tomar a Anjum y resguardarme con ella como Dareh me lo había pedido, enorme fue mi sorpresa al escuchar la puerta de mi cuarto partirse y ver entrar a Dareh furibundo, se acercó a mí y me golpeo con su mano abierta en la mejilla, la sorpresa no cabía más en mí, el miedo se había apoderado de mi cuerpo –

– ¡Eres una maldita! Jamás debí enamorar me de ti, nunca debí creer en tus mentiras, no mereces nada de mi –

– Dareh, ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me hablas de ese modo? –

– No intentes mentir perra, ahora lo sé todo, ¿Cómo pudiste jugar así conmigo? ¡Con mi propio hermano! Ya no tiene caso que lo ocultes más, te daré tu merecido –

Al principio no entendía de que hablaba, pero a lo lejos pude notar a Gazsi sonriendo en la entrada, acompañado de 3 de los sirvientes más fieles del palacio, entonces lo entendí, los había comprado para mentir a mi esposo, le hizo creer que yo había sido de él, que habíamos tenido amoríos mientras el buscaba el bien de nuestra familia, mis explicaciones no sirvieron de nada, no había palabras que entraran en sus oídos

Escuche el llanto de Anjum que despertaba por todo aquel ruido y le pedí que reconsiderara sus acciones y me escuchara, por nuestra hija

– Esta bastarda no es mi hija, no lo será nunca, no es más que el fruto de tu aventura con el infeliz de mi hermano, no merece estar viva –

Mi dolor no podía ser más grande, al menos eso creí, hasta que lo vi tomarla con una mano de la cama cual trapo sucio, todo se me hizo demasiado lento, me incorpore, gritándole, extendí mis manos hacia ella, queriendo arrebatársela, pero era demasiado tarde, la arrojo desde el balcón y cayó hasta convertirse en un charco de sangre. Quede inmóvil

No pude articular palabra, apenas unos instantes después de eso, pude ver como caía en cuenta de lo que había hecho Dareh, estaba perdiendo la cordura, pues no aparto la vista de nuestra hija muerta, no duro mucho peso de pronto la sangre broto de su boca, la luna brillo en el filo de la espada que atravesó su pecho, Gazsi cumplía su venganza acabando con los dos seres que más amaba en el mundo.

Me encerró de un calabozo y solo me dejo salir para el funeral de mi hija, pues a Dareh lo tiro a un foso que rodeaba el palacio, quiso obligarme a ser su esclava, pro fui más fuerte que él, tome su daga y la clave en mi corazón, desperté aquí hace muchos años…

Dayreen no paraba de llorar la historia la había consumido, pero eso no era todo, o más bien, no era lo peor, pues al tratar de usar su don para ayudarla se dio cuenta de que no podía y eso se debía a una simple razón, Dareh estaba en el infierno, Anjum estaba ya de otro lado y al ser solo una bebe no podía usar su energía para llamarla pues esta no tenía noción de su nombre, Aziza estaba condenada a penar, por siempre

No fue necesario que se o explicara, ella ya lo sabía, así que solo volvió a mirar la tumba de su hija y se quedó llorando otra vez, como si nada hubiera pasado, Dayreen camino sin dejar de llorar, pero se forzó a seguir en búsqueda de su madre, esta noche había comprendido, que el amor no lo puede todo y que la gente si bien no nacía condenada, un solo instante de su vida, podía cambiar todo el rumbo de su destino…souldeth 4

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Souldeth Capitulo III

Capitulo III

 

Prohibido

 

Dayreen camino tranquilamente mientras veía su silueta, no era la primer vez que lo veía, sin embargo jamás había tenido contacto con él, siempre estaba sollozando frente a la misma lapida, regularmente, ella esperaba a que ellos le hablaran, pues no le gustaba entrometerse ni causar molestias, además de que muchas veces, estos le quitaban algo de valioso tiempo para llegar a la tumba de su madre aun así, sabía que si le llamaban, no podría negarse

Aquel joven vestía ropas sencillas, su cabello negro y rizado era muy peculiar, una barba poblada que cubría su rostro lo acompañaba, intento cruzar detrás de el para no molestarlo, sin embargo, apenas dio un paso por su espalda y escucho como este vociferaba

– ¿Acaso  se puede estar más maldito? –

Las palabras llenas de dolor de aquel sujeto conmovieron a Dayreen un poco, y ella, de buen corazón como siempre había sido, se acercó hacia él, y puso su mano en el hombro del hombre

– No sé a qué le llames maldición, pero puedo asegurarte que quien sea que este en esa tumba piensa que la única maldición que tienes, es la de no poder sonreír al estar cerca de ella, no creo que quiera verte triste –

El hombre seco sus lágrimas con su manga al escuchar aquella voz, tan dulce e inocente, y aun así llena de sabiduría y buenos sentimientos

– Mi nombre es Amiel y quien descansa bajo esta lapida es Sarah, el amor de mi vida, tienes razón al decir que ella odiaría que yo estuviera llorando, pero no encuentro otra manera de desahogar mi dolor, el dolor de un amor que apenas nació y conoció el final, el dolor de la tragedia, la desgracia y la pena –

– Sé que el perder a alguien es algo que no se supera con facilidad, seguramente Sarah sintió lo mismo al perderte a ti, pero lo mejor que puedes hacer es desahogarte, cuéntame que paso, mi madre decía que a veces el hecho de decir cuál era la causa de nuestro dolor, hacía que se aliviara mas rápido, por cierto mi nombre es Dayreen –

Amiel asintió con la cabeza, se sentó sobre la el concreto de la lápida de al lado, suspiro, paso su mano para quitar el cabello de su rostro desde su frente hasta su nuca, y se dispuso a contarle todo para no ver si esto efectivamente apaciguaba su tristeza

– Conocí a Sarah cuando teníamos 12 años, yo había llegado de un pueblo lejano a la ciudad de Gradia por el trabajo de mi padre, desde el momento en que mis ojos se cruzaron con los de ella me perdí, su hermoso cabello rubio y su sonrisa eran algo que me trasportaba a la presencia de Dios, nunca disfrute tanto ir a una sinagoga como aquel día, paseábamos siempre que nuestros padres se reunían para discutir temas del templo, quedamos prendados el uno del otro –

– ¡Eso es hermoso! por favor continua Amiel –

– Al llegar a la edad de 17 años hicimos un juramento, estaríamos juntos toda la vida, hicimos planes sobre nuestro futuro y nuestra familia, nada podía salir mal, incluso nuestras familias parecían gozar el hecho de nuestro amor, ambos éramos de la misma clase social y la unión de nuestros apellidos significaría una alianza importante, pero eso no nos importaba a Sarah y a mí, solo queríamos compartir cada momento que nos quedara, todo iba de acuerdo a la ley de Dios, hasta que Gracia fue invadida por una colonia de gitanos

Al parecer recorrían ciudad por ciudad apoderándose de lo que podían, no eran guerreros, ni violentos, solo llegaban a poner sus mercados, se hacían con una casa y un local y dejaban una familia ahí, el resto se movía de ciudad, al parecer buscaban crear una red de negocios para generar un flujo residual de dinero, el problema es que nuestras culturas no son precisamente afines y entonces todos en el templo empezaron a perder la cabeza, los ortodoxos que eran casi todos, hablaban de sacarlos de Gracia por la fuerza si era necesario, tengo que admitir que incluso yo apoyaba esa idea

Una persona dentro del templo se paró frente a todos, les hablo del amor de Dios y de cómo debíamos de aceptar a los foráneos como parte de nuestra comunidad, nos recordó cuando los judíos fuimos perseguidos por el faraón por el pueblo egipcio, nos recordó también que el ser el pueblo elegido por dios, nos daba la obligación de servir al prójimo, muchos cambiaron de opinión, aunque la mayoría a regañadientes y con sus reservas –

– ¿Fue Sarah cierto? –

Amiel la miro sorprendido, no sabía en qué momento o cual fue la palabra que la había hecho deducirlo, pero la niña estaba en lo correcto

– Si, fue ella, mi amor por ella me hizo pararme a su lado frente a todos y secundar su pensamiento sin importar que en el fondo no estaba de acuerdo, la gente de la iglesia en una especie de “venganza” reunieron un concilio y nos mandaron a buscar a su líder para acordar una reunión para dialogar los términos de una tregua o más bien, un acuerdo

– Fue bastante sencillo localizar a Kavi, el patriarca de la colonia quien inmediatamente acepto, dejando a Bavo su hijo mayor a cargo de cualquier situación y con la condición de que nosotros nos quedáramos como “invitados” mientras él se reunía a acordar los términos, para mayor seguridad, a pesar de mis muchas negativas Sarah acepto con toda la confianza que cabía en ella –

– Por lo que veo tu novia tenía un gran corazón, además de hermosos sentimientos –

Los ojos de Amiel se llenaron de lágrimas nuevamente y continúo.

– Ojala hubiéramos sabido lo que estaba por venir, ojala hubiera confiado en mis instintos, debimos huir, jamás debí apoyarla en esa locura

– Bavo nos ofreció una taza de té de frutillas, mi desconfianza me hizo no aceptar pero nuevamente, Sarah la tomo sin reparos, la imagen de Kavi susurrando algo a su hijo antes de irse no me dejaba en paz, así que opte por abrir bien los ojos y estar alerta

– Al paso de una hora y mientras Bavo nos contaba sobres sus viajes por el continente note que algo cambiaba en Sarah, sus parpados parecían muy pesados, pero no se cerraban, sin embargo sus brazos caían a sus costados sin respuesta, fue ahí que sospeche aún más, me levante para reanimarla pero en cuanto le di la espalda sentí un golpe en la nuca y perdí el conocimiento –

– ¿Los gitanos los lastimaron aun después de que ustedes los ayudaron?-

Sus ojos fueron cubiertos por una sombra, so voz se transformó, pero aun así, siguió, lo que estaba por revelar, sería algo muy fuerte para una niña, pero al notar la madurez en ella, lo dijo sin siquiera dudarlo

– Cuando desperté estábamos atados, ella tenía los ojos abiertos recostada sobre la cama, yo estaba en una silla de frente a ella, Bavo se burló diciendo que ningún judío les pondría condiciones para estar en una ciudad y me explico que él te contenía una hierba paralizante, Sarah estaba consciente, podía sentir, pero no se podía mover.

– Me obligo a ver como él y sus amigos…-

Dayreen dejó caer lágrimas de sus ojos y noto como Amiel se detenía para no perturbarla a ella, pero odia ver en sus ojos como los recuerdos lo consumían

– ¿Qué paso después?-

– Cuando terminaron rompí mi dedo sin que se dieran cuenta para soltarme, tome un arma que tenían en un mueble cera de mí, los mate uno a uno mientras estaban distraídos, me acerque a Sarah, estaba pálida, no respiraba, murió sin que yo pudiera hacer nada, no pude despedirme de ella, use el arma para dispararme en la cabeza –

Dicho esto Dayreen tomo sus muletas y camino hacia aquel hombre destrozado, lo abrazo lloro con él, lo soltó y se acercó a la lápida poniendo una mano en ella y con su dulce ternura le dijo:

– Ella está en el cielo esperando por ti, ero al haberte quitado la vida no puedes cruzar, solo lograras el perdón cuando te perdones a ti mismo –

Amiel estaba sorprendido de lo que estaba pasando, lo que veía era algo increíble hasta para un muerto, la chica ya no era la misma que estaba con él y entonces pudo ver una metamorfosis increíble.

Su cabello se tornó rubio, su forma cambio, ahora era Sarah, tomo a Amiel de la mano y lo llevo hacia una luz, justo antes de entrar, su espíritu y el de Sarah se separaron, se había conectado con ella y lo ayudo a cruzar, justo antes de desaparecer Amiel volteo a verla y le dijo

– Ten cuidado con el enterrador, guarda un secreto, él nos puede hacer desaparecer, todos le tememos, si te ve, no sé de qué sea capaz, gracias por reunirme otra vez con mi amor –

Desaparecieron en el aire frente a ella, no conocía al enterrador, pero ahora sabía que debía de cuidarse de el

Fantasma-dama

 

 

 

 

 

 

Souldeth Capitulo II

Capitulo II

 

Costumbres de Amor

 

Eran las 12 de la noche cuando nuevamente su silueta apareció caminando por ahí, con tan solo 9 años,  unos hermosos ojos grises y un vestido parecido al que usan las muecas de porcelana, iba arrastrando unas pequeñas muletas, a paso lento, Dayreen cantaba una melodía que su mama le cantaba cada noche antes de dormir, ahora ella le pagaba tanto amor, visitando su tumba todos los días por las noches. La vida se había vuelto cada vez más complicada, Dayreen pasaba sus días tan rápido como un sueño, esperando la noche para cantarle a su madre antes de regresar a descansar

 

Hacía mucho que le había perdido el miedo al cementerio, se había convertido en su casa, no sentía ningún temor a ser descubierta y menos después de que descubrió que tenía un don muy especial.

 

Tras ir caminando por los corredores de Souldeth, recordó los momentos más felices de su vida, su madre de nombre Ayleen la llevaba al parque todas las tardes después de la escuela, llegando se sentaba en la mesa con ella, le preparaba platillos exquisitos, juntas hacían la tarea del colegio y juntas una vez más, terminaban con las labores del hogar, pero dentro de toda esta felicidad, había un gran vacío en sus vidas, su padre, que siempre estaba ausente, siempre en el trabajo o fuera de la ciudad, llegaba un sábado a mediodía y se iba los domingos por las noches, no era un mal hombre, hacia lo que podía y jamás faltaron los obsequios y el dinero, pero a pesar de los abrazos y los besos, su ausencia, era algo que ambas sentían en lo más profundo de su alma.

 

Amaba a su padre al mismo nivel que su madre, pero la conexión con ella era más grande, pues a pesar de que los doctores le dieron la opción de abortar un feto que presentaba una enfermedad y que haría que Dayreen no fuera como el resto de las niñas, toda su vida sería incapaz de valerse completamente por sí misma, y aun con eso, ella no se rindió, no renuncio y le dio la primera gran lección de amor a su hija, teniéndola y por supuesto, educándola para que jamás se sintiera meno que el resto del mundo, mostrándole que ella podría lograr cualquier cosa que se propusiera.

 

Seguía caminando, su madre estaba en uno de los pasillos nuevos, por extraño que parezca, estos pasillos, estaban en el centro del cementerio, ya que en la antigüedad 10 cementerios empezaron a crecer, poco a poco hacia los lados, hasta finalmente unirse en el centro del mismo, así fue como nació Souldeth.

 

Sabía que llegaría a una de las zonas más activas del cementerio muy pronto, ahí fue que descubrió su don, ahí fue que se dio cuenta, que los mitos y las leyendas eran completamente reales, no todas las almas van al cielo o al infierno, hay otras que por obra del destino, jamás descansaran y vuelven cada que pueden para penar donde se sientan más seguras, ese era el caso de Amiel…

 

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El Cementerio de Souldeth

En el Cementerio

 

El Lugar de Descanso

Se dice que la ciudad de Kairy en el país de Edén es una de las más antiguas del mundo, ahí reposa el cementerio más grande del mundo Souldeth, más de mil años de culturas enterradas en ese campo santo, se puede decir que el tamaño del lugar es equivalente al de una pequeña ciudad de algunos otros países, pero es enigmático el hecho de que muy poca gente lo visita después de cierto tiempo, se dice que el ambiente tan lúgubre, hace que la mayoría de la gente ya no quiera volver, el ambiente es pesado, tanto que muchos no soportan más de un par de horas ahí, pero pagan sumas increíbles de dinero para que sus familiares sean enterrados en ese sagrado y famoso lugar de reposo eterno.

 

Los días son como en cualquier otro cementerio del mundo, carros pasan por las 12 entradas principales, en busca de las visitas a sus seres queridos, pero en su mayoría, los visitantes son nuevos, son caravanas de gente que recién falleció, como dije antes, nadie soporta por tanto tiempo el ambiente de el gran cementerio de Souldeth.

 

Pocas veces había algo que se considerara común que no fueran los nuevos entierros o las pocas visitas, los guardias tomaban turnos para dar rondines en sus propios vehículos similares a los que se utilizaban para el golf, pero solo uno de ellos era el jefe, Dood llego a serlo porque era el más comprometido de todos, prácticamente vivía dentro del lugar, no tenía familia y tenía la mirada más sombría que pudieras haber visto, no hablaba mucho, solo lo necesario para dar órdenes y atender las dudas de algunos de los visitantes.

 

Como cada noche, cuando el horario de visitas había terminado, él se dejó caer en su silla y habiendo confirmado la posición de los demás guardias nocturnos, se dejó caer sobre su silla a reposar.

 

Todos asumieron el rol que les correspondía, pero Souldeth tenía tantos secretos, tantos sucesos que cada noche pasaban, que nadie podía relajarse completamente.

 

Las historias que envolvían a este lugar trascendieron por generaciones, cada cultura había desarrollado sus propias leyendas del lugar, de la boca de los adultos a las bocas de los niños, con el tiempo la historia cambiaba, pero a esencia jamás se traicionaba, algo obscuro y maligno vivía ahí y eso era lo que todos los presentes, estaban por descubrir.

 

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Almas de Hielo

Después de mucho analizar los comentarios de la gente que se ha tomado tiempo para leer el libro, me he dado cuenta que la complejidad en el primer tomo Muerte y Pecado, ha estado en la medida de lo que yo pretendía escribir, es bastante básica, pero al mismo tiempo es comprensible y digerible, conforme vayamos avanzando en la trama de la historia, las cosas llegaran a un punto en el que se complicaran tanto y tendremos tantos personajes, que solo aquellos quienes estén metidos completamente en la trama, podrán con el peso de cada uno de los personajes y al mismo tiempo se volverán expertos en la conducta y motivos de cada uno de ellos.

A estas alturas debería de confesar que estoy muy influenciado por algunos escritores españoles a los cuales sigo hace un par de años, por supuesto que muchos de sus seguidores y que se han topado con mi libro, se han dado cuenta de algunos atributos que identifican como similar al de Fernando Trujillo Sanz o su coautor Cesar Garcia, mas que ofenderme cuando me hacen algún tipo de comentario al respecto, me hacen sentir honrado, pues el simple hecho de que hagan ciertas referencias con ellos, me produce una gran satisfacción, por cierto, todos sus libros son completamente de mi agrado y cuentan con mi mas sincera recomendación.

Regresando un poco al tema de mi historia, cabe destacar que en este momento se que nadie vera el articulo, pues aun estoy entendiendo como esto de los “Blogs” funciona, pero conforme aprenda al 100% los post y las historias mejoraran sustancialmente, les compartiré algunos relatos cortos y les hablare de una gran novela que quiero escribir, pero no se preocupen, y lo digo por los que siguen la historia de Almas de Hielo, estaré completamente concentrado en terminar los 5 libros que me he propuesto que dure mi primer novela publicada, solo que de vez en cuando hay que escapar hacia alguna otra historia que te descanse de la que te consume todo el tiempo.

Finalmente agradeceré a cada uno que recomienden este blog, ademas de mis demás redes sociales que dejare mas abajo, de igual manera responderé cualquier duda o pregunta en la medida de lo posible, obviamente dudas que estén en mis manos, ya que mucha gente me hace preguntas de Editorial Dreamers y creo que lo mejor es que ellos contesten lo que es privado, fuera de eso soy un libro abierto.

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Saludos

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