Souldeth V

Capítulo V

 

Capítulo V

 

Infancia infinita

 

Su encuentro con Aziza la había dejado severamente afectada, decidió que intentaría ir directo hasta la tumba de su madre, en el fondo sabía que de presentarse algo importante terminaría por detenerse, como siempre le pasaba, pero evitaría parar lo más que pudiera, llego a una intersección llena te tumbas antiguas, a lo lejos todo parecía en paz, la mayoría de los espíritus  se encontraban lo suficientemente lejos del corredor por el que se desplazaba, parecía que esta vez avanzaría lo suficiente, eso la lleno de paz.

Las lapidas a su alrededor empezaban a tornarse aún más antiguas, las caras del Dios que conocía empezaron a cambiar por las de otros dioses, algunas le parecían familiares, las había visto en los libros que su madre solía leerle por las noches, comenzó a caminar más lento, contemplaba con más avidez esos rostros tallados en mármol,  los rostros lejos de mostrar paz y armonía, tenían una mirada de furia y guerra, no podía negar que eran hermosas imágenes, pero al mismo tiempo eran aterradoras a su manera.

Se detuvo en una tumba diferente a las demás, era una especie de doble lapida, en ella se veían dos nombres, pero no podía distinguirlos, esa como si alguien intencionalmente hubiera destrozado las letras hasta formar unas nuevas, a primera vista podía leerse Kristonto y Menessio, trato inútilmente de leer las inscripciones y las fechas esculpidas, pero al igual que los nombres habían sido alterados,  pues se rezaba que habían nacido en el 12181 y habían muerto en el 12095 lo cual era imposible, o por lo menos ella no recordaba ninguna era con esas cifras, ninguna civilizada por lo menos, y si su memoria no le engañaba, los dioses que había dejado atrás eran Apolo y Poseidón.

Sintió mucha curiosidad al ver aquella tumba, pero decidió seguir caminando, pues no tenía sentido hacerse preguntas que no tenían respuesta. El viento soplo con fuerza, haciendo que uno de los arboles aún vivos en el cementerio se cimbrara fuerte agitando sus hojas, unos leves susurros llegaron a ella con el viento

– Agárrate con fuerza torpe, vas a caer y te va doler como los mil demonios –

– Que te he dicho que estoy bien agarrado cara de pez, no te vayas a soltar tú que tu fea cabeza de patata podría quedar aún más deforme si te caes –

– ¿Yo deforme? Si mi trasero ganaría un concurso de belleza si tu cara fuera el contendiente –

– ¿Desde cuando los culos gordos participan en concursos de belleza?-

– Habría que preguntarle a tu madre, ellas quien me ha dicho que es más hermoso que tú, de hecho lo ha besado un par de veces más que tu rostro –

– Ahora eres aún más idiota, pues no es solo mi madre, sino que es también la tuya –

Dayreen buscaba en los alrededores esperando encontrar a los dueños de esas voces, le había causado una gracia tremenda aquel concurso de insultos y ahora esperaba ver a los dueños, no recordaba la última vez que había reído tanto. Una ráfaga de viento aún más intensa que la primera golpeo nuevamente su rostro unto con todos los objetos a su alrededor, el árbol se agito con fuerza de nuevo, pero esta vez trajo consigo un par de gritos

– Te he dicho que te agarres bien, suéltame que nos caeré… –

Frente a ella cayeron del árbol dos cuerpos totalmente descompuestos, su figura era la de un par de chicos de no más de nueve años, vestían con telas bastante rotas y con un par de sandalias de cuero que llegaban con ataduras casi a sus rodillas, uno de ellos era de cabello lacio y castaño, de ojos miel, el otro era de cabello ondulado y rubio, de ojos verdes se repartían insultos y maldiciones uno después del otro, mientras trataban de incorporarse. Finalmente ambos se pusieron en pie, mientras uno de ellos se sobaba la cara, el otro se sobaba el trasero con aparente dolor.

– ¡Vaya! Parece que el culo gordo de alguien ha dejado de ser hermoso ¿No crees? – dijo el pequeño de ojos color miel

El rubio se sonrojo, pero se puso a mirarse la parte de atrás con asombro, volteaba insistentemente a la cara de su compañero y nuevamente a su trasero una y otra vez.

– No hay de qué preocuparse, sigue siendo mil veces más hermoso que tu rostro de rata tras la caída – replico el rubio

Esto pareció acabar con las palabras del otro quien inmediatamente lo tacleo, empezaron a pelear rodando en el piso, se daban golpes en todo el cuerpo, pero era la clase de golpes que se dan entre los amigos, de esos que te duelen, pero que no te lastiman, así continuaron por un minuto más o menos, hasta que ambos agotados terminaron echando aire por la boca  y mirando al cielo.

Dayreen aún se reía sin cesar, tratando de no hacer demasiado ruido, pus no quería interrumpir a los chicos que tenía frente a ella, nunca había visto un par de chicos así, y quería disfrutarlo por completo, para su mala fortuna, no pudo contener su “risa graciosa” y tras perder la compostura hizo un sonido como de un pequeño cerdo, lo cual hizo que se pusiera roja de la vergüenza y a su vez hizo voltear a los chicos de inmediato con ella, fundiendo a los tres en una carcajada sonora  y estruendosa que hizo voltear a más de un espíritu alrededor .

– ¿Ves lo que has hecho? Hiciste que a la pequeña se le olvidara como reír con tus estupideces – dijo con una sonrisa el pequeño de ojos verdes

– Hola, mi nombre es Dayreen, lamento haberlos espiado, pero sus peleas me causaron mucha gracia –

– Bahh, no te preocupes, aunque debo decir que sabemos quién eres, aunque no sabíamos cómo te llamabas, más de una vez te hemos visto caminar por ahí, y otras veces en una tumba. Mi nombre es Kristo y este orate es Melessio, mejor conocido como Menessio, ya que es más terco que una mula en celo – dijo el castaño

– Así es, él es también conocido como Kristonto, pues es tan pero tan tonto que una vez se comió un centenar de mocos, porque le dije que de ahí salía la gelatina –

– Eso no fue graciosos Melessio, mama me castigo un mes y mis compañeros del coliseo me aporrearon a diario hasta que Kyros se orino en la clase de combate, cuando sacaron al león – reprocho Kristo

Nadie pudo contener la risa tras semejante anécdota, esta vez duro un poco menos, pero Dayreen se empezaba a sentir en confianza con aquel par de traviesos fantasmas, no pudo hacer otra cosa que llenarse aún más de curiosidad, esta vez combinada con algo de aprecio y pregunto

– ¿Qué hacen un par de niños tan graciosos en un lugar como este? –

– Gozar de la buena vida, o debería decir, de la buena muerte, Melessio y yo tenemos una apuesta, el primero que encuentre al enterrador y no regrese corriendo a su tumba es el ganador – respondió Kristo

– Al día de hoy estamos empatados, tenemos algunos años así, pero esperamos a que algún día lleguemos al final de esta batalla –

No podía ser una coincidencia, ya eran demasiadas veces que escuchaba sobre el enterrador, y aunque no tenía ni la más mínima idea de que estaban hablando, ya empezaba a sentir una curiosa necesidad de saber quién era aquel sujeto.

– ¿Entonces a veces corre uno y después el otro al ver a ese enterrador? –

Ambos chicos se miraron y se rieron afanosamente

– Se podría decir que vamos cero a cero –

– ¿Es que acaso nunca le han visto? – Interrogo Dayreen

– Bueno, más bien diremos que ninguno de los dos ha evitado correr en cuanto lo vemos, pero oye, somos niños y ese hombre es aterrador, su mirada te congela, a veces puedes sentir el miedo que dan los peores monstruos que existen en la mitología, creo que la misma medusa se volvería piedra al mirarlo – dijo Melessio

– ¿Y cómo es que están muer… aquí, en este cementerio? –

Los chicos se miraron,  Kristo puso su mano en el hombro de Melessio quien había agachado triste la mirada.

– Hemos muerto injustamente, se nos ha acusado de un pecado que en nuestro tiempo era el peor de todos, nuestra vida ha sido tan corta, vimos morir a nuestros padres frente a nosotros, y no solo a ellos, sino a muchos de nuestros amigos también –

– ¿Es que acaso, han roto alguna regla importante o juramento? ¿Desobedecieron a sus padres? ¿Han robado algún juguete de alguien más? – Dayreen pregunto con inocencia

– Nada de eso, nuestro pecado más grande ha sido el ser niños en un mundo de hombres llenos de ambición y lujuria, enfermos de poder y gloria, de esa de la que no respeta la vida de los demás, como la que buscaban Aquiles y Héctor – recordó Kristo

– ¿Es que acaso me están diciendo que ustedes murieron en la guerra de Troya? ¿Estoy entendiendo bien? –

– Has entendido de maravilla, Kristo y yo fuimos los primeros en descubrir el engaño del caballo de los griegos, ni siquiera se dieron cuenta que teníamos las mismas raíces, nuestro padre era griego, era algo así como un consejero enviado a los persas en señal de paz –

– Todo ocasionado por Helena, esa mujer que provoco una guerra y sinceramente no se merecía ni un jugueteo de mi mano derecha con mi… – Melessio se detuvo por un pequeño golpe de Kristo e el hombro

– Entiendo, fueron víctimas de sus compatriotas debido a la ira de Agamenón, el rey griego que juro destruir Persia –

– Así es Dayreen, pero para mí todo era una treta de reyes, no fue una mujer o un hombre enamorados el motivo de la guerra, era solo cuestión de excusas para iniciar una guerra que cubrió de muerte un imperio –

Los dos chicos caminaron lentamente a sus tumbas acompañados de Dayreen, no parecían cansados, solo querían estar cómodos en sus lugares de reposo. Al llegar  solo se sentaron cada uno en sus lapidas, mientras que ella se sentó en el suelo, os pequeños no perdían el ánimo, pero se notaban afectados, como cualquier persona que recuerda la tragedia que ha vivido.

– ¿Por qué no han cruzado a cielo? Sus padres deben de estar esperándolos con mucho amor y extrañándolos demasiado –

– Eso es muy sencillo Dayreen, nosotros podemos ir y venir del cielo cuando queramos, hemos visto a Dios a la cara, y nos ha dado la oportunidad de seguir divirtiéndonos, pero preferimos estar aquí, pues extrañamos la vida que nos fue arrebatada – musito Kristo

– Además nadie ha ganado el juego, por eso estamos aquí contigo – soltó Melessio

Kristo abrió los ojos sorprendido y de nueva cuenta, dio un puñetazo en el hombro a su hermano, Dayreen noto el gesto y quedo sorprendida ante la acción

– ¿De qué hablan? ¿Por qué su juego tendría que ver conmigo? –

– ¿Es que acaso te has vuelto loco Melessio? Se suponía que eso sería un secreto entre nosotros, ahora nuestra amiga está asustada –

– Precisamente porque es nuestra amiga ahora no podemos dejar de decirle la verdad, ¿Realmente pensabas en dejarle marchar sin decirle nada? – dijo Melessio resignado

– Claro que pensaba decirle, pero no de esta manera cabeza dura, no es algo que alguien quiera saber así como así, debiste consultarlo conmigo, tal vez no hoy, tal vez otro día –

– ¿Y qué tal si hoy es el día, y que tas si no hay un mañana? No podría descansar en paz sabiendo que dejamos a una amiga a la deriva, ¿Qué no aprendiste nada con lo que nos pasó a nosotros? –

Dayreen no entendía nada, pero de algo estaba segura, estos dos chicos que tenía enfrente, no habían caído frente a ella por casualidad, ni lo era el hecho de que estuvieran en la copa de aquel árbol en el que ella se encontraba tan cerca, uno de ellos menciono que la habían visto antes en una tumba, tal vez se referían a alguna otra ocasión en la que la habían visto llegar a la tumba de su madre, pero ese no era el punto, lo que verdaderamente importaba era que tenía que ver ella en todo este juego que los chicos traían entre manos.

– ¿Pueden decirme a que se refieren? Creo que estoy empezando a sentirme incomoda con lo que escucho que dicen, ¿Ustedes saben algo que yo no? – Interrogo la pequeña

– Con un demonio y mil más, te digo que puede no ser la mejor opción que lo sepas de nosotros, pero creo que al final de todo hay una historia más que debemos de contarte, solo te pido que no pierdas la cabeza y que pienses muy bien antes de reaccionar y sobre todo recuerda que no somos tus enemigos, pues lo que ha pasado no ha sido obra más que del destino, el mismo destino que nos puso aquí injustificadamente, creo que es momento de que sepas que es lo que pasa aquí – finalmente cedió Kristo

Dayreen se ponía cada vez más nerviosa, no tenía idea de a que se referían, pero toda la situación la llenaba  cada vez más de intranquilidad.

– Debo confesar que al principio no nos habíamos dado cuenta, antes de jugar con lo del enterrador, nosotros nos la pasábamos por acá molestando otros espíritus, si mal no recuerdo, incluso desaparecimos una buena cantidad de tiempo debido a que nos habíamos terminado las ideas para divertirnos en este lugar, pero todo cambio hace un par de años, a dos corredores de aquí se encuentra la tumba de Otis – se detuvo Melessio

– Lo íbamos a visitar de vez en cuando, era un poco amargado, pero también era bastante aventurero,  fue el primero en darse cuenta, de hecho también fue el que invento el juego del enterrador, nosotros nos llenamos de ansiedad de ganarle en su propio pasatiempo. Caminábamos por horas detrás de Otis, quien a su vez siempre iba detrás del hombre de la capucha negra, antes de comenzar la competencia, digamos que estudiábamos sus movimientos, queríamos saber qué intereses tenia y cuál era la ruta que tomaría – termino Kristo

Dayreen escuchaba atentamente, llena de intriga y de inseguridad, las dudas se arremolinaban en su cabeza, ¿Cómo habían pasado de un festival de carcajadas a una plática tan sombría? A pesar de que no sabía bien cuáles eran las razones de sus nuevos amigos para estar cerca de ella, les había tomado un gran aprecio, al ver sus semblantes se preocupó por ellos, era obvio que no están acostumbrados a estar tristes, pues aun en su muerte, habían encontrado la manera de seguir sonriendo, de seguir jugado. Los risos de Melessio  e movían al ritmo del viento, al igual que los mechones lacios del cabello de Kristo los ojos de ambos se llenaron de el reflejo de la luz solemne de la luna, cual fuego de velas que se mece con el viento.

– ¿Qué es lo que les ha pasado entonces? ¿Qué sucedió con Otis? –

– Pues, no teníamos idea de lo que el enterrador era capaz de hacer, pensamos que no era más que un hombre que hacia rondines por así noches, al menos eso parecía a simple vista, pero lo que sucedió después acabo con nuestro pensamiento de inocencia, ese hombre no es normal, es un monstruo – dijo Kristo

– Era apenas la tercera competencia que teníamos, Otis estaba muy decidido a ganar, pero nosotros ya teníamos un plan para superarlo, yo atacaría por enfrente y mi hermano por detrás, le asustaríamos y nos declararíamos ganadores – Melessio guardo silencio

– Otis estaba preparado para hacer su movimiento, no sabíamos que haría, pero se veía muy decidido. Llego a la intersección que habíamos acordado, una que se convertía en cinco pasillos diferentes, sabíamos que después de ahí, faltaba poco para que llegara a su destino, era ahora o nunca, teníamos que asustarle primero, llegue por la parte de enfrente hacia él, poniendo una cara de espanto y haciendo ruidos aterradores, Melessio llego por detrás gritando con toda sus fuerza –

– ¿Lograron asustarle? ¿Qué hizo Otis? – la curiosidad consumía a Dayreen

– Lo que paso fue que… me petrifique, nunca había visto unos ojos así, era lo único que podía ver debajo de su capucha, brillaban como el más eterno de los fuegos, eran rojo incandescente, no pude moverme, mientras se dirigía a mí, no sabía que iba a hacerme, pero estaba seguro de que no iba a gustarme – dijo Kristo

– Yo le gritaba a Kristo que corriera, que se moviera, no sabía que estaba pasando, solo sé que no se movía y yo tenía que salvarlo, pero para empeorar las cosas, de la parte superior de un árbol, apareció Otis, cayendo justamente al lado de mi hermano, el resultado fue el mismo, se quedó sin poder moverse, yo solo tenía una oportunidad para hacer algo para salvarlos, pero no sabía cómo, el enterrador se acercaba lentamente a ellos, corrí tan rápido como pude, cerré mis ojos y con toda mi fuerza derribe a mi hermano –

– Cuando mi vista dejo de hacer contacto con la suya, recupere el movimiento, salió del fondo de mi garganta el grito de terror que tenía atorado, llamamos a Otis una y otra vez mientras nos alejábamos, nos escondimos detrás de una lápida y desde ahí lo pudimos ver todo –

– Tomo a Otis por el cuello y lo levando mirándolo directamente, sus ojos brillaron aún más y de pronto el cuerpo de nuestro compañero se comenzó a volver vapor, y ese vapor era absorbido por los ojos del enterrador, no pudimos hacer nada y Otis desapareció – termino Melessio

Los chicos miraron a Dayreen llenos de culpa y a la vez de tristeza, esta parecía sorprendida y asustada, su mirada mostraba estos sentimientos.

– ¿Y que tiene que ver todo esto conmigo? – pregunto la niña

Kristo y Melessio se miraron fijamente, sabían que tenían que decirle la vedad a Dayreen en este momento para que no corriera más riesgo, al principio la habían visto como una oportunidad de saber más del enterrador y averiguar si había alguna forma de recuperar a Otis, o por lo menos saber dónde estaba o si estaba bien, pero esta niña era un alma buena, era como un ángel, no podían permitirse que el enterrador la dañara.

– La verdad es que, Otis descubrió al enterrador por dos cosas, la primera es que se la pasaba persiguiendo fantasmas, la segunda es que siempre se dirigía a una tumba en particular – dijo Kristo

– La tumba a la que se dirigía cada noche es la de una mujer que descansa a unos corredores de ese mismo camino que se vuelve cinco, esa tumba es la de Ayleen D. – revelo Melessio

Dayreen no daba crédito a lo escuchado, el enterrador iba a la tumba de su madre, si este hombre cazaba fantasmas, eso podría explicar porque jamás había sido capaz de ver el fantasma de su madre, seguro que el la tenía, tal vez se dio cuenta de que Ayleen tenía una hija, tal vez él quería coleccionar su alma, claro, ella no sabía que efecto tendría en alguien vivo, pero no quería averiguarlo, tendría que investigar un poco más, porque si sus sospechas eran ciertas, su madre estaba atrapada y ella tenía la obligación de ayudarla a escapar y derrotar a este hombre que atemorizaba el lugar de descanso .

– Esta noche no le hemos visto, pero noches anteriores a esta sí, y ahora, te está siguiendo a ti, tienes que cuidarte de él, ve a la tumba de tu madre y haz oraciones a tu Dios, despídete de ella para siempre y no vuelvas más – recomendó Melessio

Dayreen tomo él cuenta el consejo de los dos chicos y les agradeció infinitamente por su información y preocupación, les dio un fuerte abrazo y les pidió que se cuidaran, recordó que en su mano derecha cargaba con un par de pulseras que había hecho con su madre y puso una en la mano izquierda de cada chico, les dijo que era un símbolo de gratitud y amistad, que volverían a verse muy pronto y que no se preocuparan, ella estaría bien o por lo menos eso pretendía.

Ambos chicos correspondieron al abrazo con mucho entusiasmo, le prometieron que buscarían ayuda, que no la dejarían sola, que si decidía no volver ellos lo entenderían, pero que si volvían a verla la protegerían de quien fuera y que no dejarían que el enterrador les arrebatara otro amigo.

Dayreen se marchó lentamente y con mucho más cautela que al principio, camino hasta que los chicos casi vieron su silueta desaparecer en el horizonte del camposanto, ambos tocaban sus pulseras con la otra mano, se miraban fijamente, el silencio duro apenas unos segundos

– ¿Por qué no le has contado toda la verdad? – pregunto Kristo

– Porque tengo la sospecha que de habérsela dicho, ella habría entrado en pánico, le hubiera hecho mucho daño, en todo caso, ¿Por qué no se las dicho tú? – respondió Melessio

– Ya lo has dicho tu hermano, creo que pensamos igual después de todo, debemos conseguir ayuda de alguien más, no podemos permitir que nada malo le suceda –

– ¿Y por qué no se la digo yo?… –

Los chicos se miraron a los ojos, ¿De quién era esa voz?, estaba detrás de ellos, voltearon lentamente hacia atrás llenos de terror, todos sus temores se habían materializado, ambos chicos se quedaron petrificados cuando los ojos color esmeralda los vieron fijamente.

El primero en ser absorbido fue Melessio, después Kristo, este último tuvo un golpe de suerte, pues el enterrador se distrajo con un ruido y dejo de mirarlo por un segundo, mismo segundo que le sirvió para gritar con toda su fuerza

– ¡Dayreen, está aquí, va directo hacia a ti y quiere atraparte! –

Después de esto fue absorbido al igual que su hermano, pero su grito no había sido en vano, Dayreen lo había escuchado y acelero su paso un poco más, preparándose para enfrentar al monstruo.

Allá donde los chicos habían existido, quedaron solo dos pulseras en el piso, una sobre otra, el sonido de unas botas pesadas, caminando por los pasillos fue lo último que se escuchó.

 

enterrador

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Souldeth IV

Capitulo IV

 

Capitulo IV

 

El dolor del olvido

 

Siguió caminando después de su último encuentro, siempre se sentía un poco cansada después de ayudar a alguien, pero no tanto como para no seguir en su trayecto, era una misión que no se podía abandonar, la satisfacción de formar parte del fin de un doloroso ciclo la obligaba aun a querer seguir interviniendo. Muchas historias se había topado en su haber, cada visita era una aventura extenuante, se empezaba a sentir sabia, como aquella persona que conoce demasiados lugares en poco tiempo.

No faltaba mucho para llegar a la tumba de su madre, pero eso no era garantía de nada, pues en Souldeth todo podía suceder, pues no solo se había topado en sus viajes con historias como la de Amiel y Sarah, recordó la de Dylan y Kevin un par de gemelos que conoció años atrás, uno fanático del rock pesado, siempre llevaba un bastón, mientras Kevin era un fiel seguidor de los Pixies, honorable y preocupado, casi un ángel, recordó también a Santiago y a Carlos, padre e hijo, quienes contaban una historia bastante difícil de tragar, lo de ellos databa de antes de la llegada de la tercera guerra mundial donde los ángeles y los demonios (según los libros) habían tenido algo que ver en la llegada de la nueva era.

A veces se escondía detrás de las tumbas, si comparamos su visión con la de una persona normal sería tanto como un saldado que ve en la noche al enemigo con sus propios ojos contra otro que usa lentes para detectar el calor de los cuerpos, esta vez intento dejar a los muertos llorar sus pérdidas, pretendía llegar más temprano pues como cada noche esperaba que el espíritu de su madre se presentara, jamás había podido verla, pero como cada noche, estaba llena de fe.

No paso mucho tiempo para que viera una figura femenina llorando al pie de una tumba llamativa, llena de flores y querubines, de un diámetro pequeño y sencillo, pero adornada como cualquier príncipe querría, nuevamente utilizo todo el sigilo que le aprendió a los gatos de aquel lugar, camino despacio aun arrastrando esas estúpidas muletas, iba lento, despacio, pero algo en su cuerpo la traiciono, el par de armatostes metálicos que la acompañaba de sus muslos a sus pies rechino por primera vez en años.

No era casualidad se dijo a sí misma, era el destino y ese no se podía modificar , no pudo modificarse con la muerte de su madre, entonces ella entendió que el destino solo pasa, como la brisa en verano, como la caída de hojas en otoño, como el frio en invierno, siguió de caminando con la frente en alto y tratando de mostrar una cara desinteresada, no había sorpresa en lo que estaba por pasar, pues apenas dio cinco pasos y quedo a 3 metros de aquel fantasma, este lo diviso sin problemas volteando a derecha, no la llamo por su nombre, ni siquiera se le quedo viendo fijamente como Amiel, esta vez simplemente el fantasma, regreso a sollozar directo a la lápida.

Fue ella, esta vez fue ella la que al ver ese dolor en la mirada, esa perdición en esos ojos negros, tuvo que acercarse.

– ¿Cuál es tu nombre? – pregunto la pequeña

– ¡Aziza! – Respondió el fantasma

– ¿Por qué sufres así?- Interrogo Dayreen

Aquella chica cubierta por velos que daban vuelta en su cabeza no respondió, se limitó a darle una mirada, no más que una mirada, sus verdes ojos y su piel tostada regresaron a aquel lugar obscuro.

Este era el momento para que Dayreen se alejara, para que huyera de la responsabilidad de tener que hacer algo, pero como toda mujer y aun mas, como toda heroína, espero a que el sollozo de Aziza terminara, en el fondo sabía que ya no era cosa de aquel fantasma, era cosa de ambas y así tendría que solucionarse, entre ambas.

– ¿Y qué pasa Aziza? ¿Por qué tu alma sufre tanto?- pregunto

– Eres tan pequeña, tan inofensiva, tal vez no tano como ella, pero te aseguro que tu como ella tienen un lugar donde descansa, no como yo, que cada noche vuelvo a este lugar – respondió

La respuesta de Aziza no había hecho más que confirmar lo que Dayreen se temía, todos esos querubines y esa tumba pequeña, eran de una niña, de una niña posiblemente más pequeña que ella, y eso le dolía demasiado, solo pensarlo, seguro pudieron ser amigas y jugar juntas, pero la vida no era así de tierna, no era tan dura arrebatar a una madre de una hija, sino lo contrario a una hija de los brazos de su madre.

– No sé qué te paso Aziza, pero lo que puedo decirte es que si tú fueras mi madre llorándome todo este tiempo, te abrazaría hasta llegar al cielo –

–  ¿El cielo? ¿Qué hay con él? No tiene nada de especial, nunca he estado ahí, pero si toma bebes, animales y gente buena, no puede haber nadie bueno tras de el –

– El dolor te hace hablar, en mis más duras noches, en mis más solitarios días, siempre pienso en el cielo y cada día descubro que es real – Defendió Dayreen

– ¿De qué hablas? Yo sé que el cielo es mejor que esto, el motivo de tu desprecio, solo es el acompañante de tu dolor –

– No sabes nada, y ciertamente yo tampoco lo sé, pero estoy seguro de que en el fondo tú sabes que necesitas reposo, tranquilidad y paz –

Aziza nuevamente dirigió una mirada a la pequeña que estaba detrás de ella, no entendía por qué esta niña estaba interesada o preocupada por ella y su situación, seco sus lágrimas, se volteo completamente hacia ella y se puso a analizarla tanto como pudo, sus ojos eran tan hermosos como los de ella misma, su mirada desprendía un aire de inocencia que solo era opacado por lo profundo que parecían ser sus palabras, cuando realmente puso atención, se dio cuenta que aquella no era una niña normal y decidió continuar su conversación

– Ya sabes cuál es mi nombre, ahora me gustaría saber el tuyo y me gustaría que me contaras que haces aquí – Le dijo Aziza forzando una sonrisa

– Mi nombre es Dayreen, estoy aquí de visita a la tumba de mi madre, no me queda mucho trayecto, pero me gustaría pasar más tiempo con ella, como ves, yo también he perdido a un ser importante en mi vida, tengo mucho tiempo sola, pero no me permito ponerme triste, lo hago por ella –

– No me cabe duda que eres fuerte Dayreen, pero no entiendes que nuestra situación es completamente diferente, se supone que un hijo entierre  a sus padres, no al revés, un hijo que entierra a su padre, continua su legado, un padre que entierra a su hijo ve morir el suyo –

Estas palabras abrieron por completo la perspectiva de Dayreen, pudo sentir el dolor que Aziza cargaba, era más grande de lo que ella pensaba, pero para entender por completo tenía que pedirle algo más

– Me gustaría saber tu historia Aziza, ayúdame a entenderte, tal vez si lo haces, te sentirás mejor, mi madre decía siempre que desahogarse te liberaba –

Los ojos de aquella chiquilla penetraron hasta el fondo de su alma, algo la obligo a ceder, reviviría una vez más su dolor, pero de alguna manera sabía que era lo correcto, era momento de dejar que alguien la escuchara, después de tantos cientos de años

– Nací cerca del año1300 en la ciudad de Damasco, fui criada en un ambiento espiritual y conservador, por aquel entonces, las más bellas mujeres eran solo sirvientes sexuales de los gobernantes, pero no yo, mi posición cercana a la realeza me permitía tener mucha libertad, tanta como nuestras creencias le permitían tener a una mujer, yo era muy feliz con eso, se me enseño desde muy pequeña a servir a los hombres, pero también se me enseño la valía del abolengo, me gustaba leer y escribir aunque esto último no era del todo apreciado, pues aun entre riquezas, las mujeres no teníamos derecho a ser partidarias de la voluntad propia, sin embargo yo soñaba, creía que podría cambiar las cosas, más cuando me di cuenta del desfile de pretendientes que mis padres rechazaban a mi nombre, supuse que ellos pretendía que me casara por amor, no por un arreglo como nuestras costumbres dictaban desde siempre, no sabía que era lo que realmente me esperaba, de haberlo sabido, hubiera cambiado las cosas –

Aziza dejaba el corazón en cada una de sus palabras, Dayreen sospechaba de a poco lo que venía a continuación en esta historia, pues al ver aquellos ojos verdes pudo darse cuenta que nuevamente el amor por otra persona, tenía algo que ver con el desenlace de la misma

 – La situación cambiaria cuando Dareh llego, era rico, galante, venia de una familia posicionada aun por encima de la mía, lo podríamos definir como el primo del Rey, yo había escuchado de él, de su cabello negro rizado, de su fuerza en la batalla al venir de un padre militar, lo conocían como la sombra de Damasco y así, un día simplemente llego y encanto a mis padres, encanto a todos, menos a mí, por otro lado su hermano menor Gazsi llego con él, eran muy parecidos aunque completamente diferentes, era un caballero, era perfecto, su único pecado era no ser primogénito, fue entonces que mis papas me vendieron, me canjearon por poder, y ahí me di cuenta de que no rechazaron a los demás por mí, esperaban un príncipe y había llegado, me di cuenta de que era solo una moneda de cambio que fortalecería relaciones, no me enoje, me decepcione, Dareh dedicaba todo su tiempo a las cúpulas elitistas, Gazsi estuvo cuidándome la mayor parte del tiempo que su hermano se encontraba de viaje, al principio creí que lo hacía solo en nombre de su hermano, para asegurarse de que yo no le faltara a su honor, pero poco a poco me di cuenta de que él estaba muy interesado en mí, más de lo que yo creía… –

– Yo poco a poco empecé a desarrollar un sentimiento debido al gran interés de Gazsi en mí, yo sabía que era una mujer casada, pero a causa de los “importantes viajes de Dareh” ni siquiera pudimos consumar nuestro matrimonio, de vez en cuando volvía con regalos, comíamos en la misma mesa, incluso dormíamos en la misma cama, pero éramos dos desconocidos, sus regalos se apilaban sin abrir en el rincón de mi de la habitación donde tenía mi ropa, no me molestaba en abrirlos –

– No me imaginaba que así fueran los matrimonios, recuerdo que cuando mi madre estaba viva, al principio mi padre legaba y la tomaba entre sus brazos, la cargaba y le daba vueltas, eso la hacía reír mucho, pero después el obtuvo aquel gran trabajo que lo alejo de nosotros igual que tu esposo se alejó de ti, pero por lo menos el siempre trato de estar presente y se preocupaba por nosotros, te entiendo – Dayreen se puso triste al recordar

Aziza pudo ver por un momento en el semblante de la niña un espejo, ambas sentían el dolor de la soledad, de la separación, en diferente escala, pero a final de cuentas, el mismo sentimiento obscuro, sin demorar más, continuo

–  Una noche mientras Dareh estaba lejos, su hermano me hizo compañía por los jardines del palacio donde vivíamos, el sabia de mis deseos de salir a la ciudad, pero al no poder desobedecer las órdenes de su hermano mando traer todo el mercado rodante dentro del palacio, sabía que seguía encerrada en una jaula de oro, pero por lo menos él le había puesto una ventana con esa acción, quede fascinada con cada uno de los puestos, me hice con algunos inciensos, mantas, semillas y fragancias, después de eso me acompaño a mi alcoba, sin mediar palabra me beso y me confeso su amor, yo no pude corresponderle del todo pues, era una mujer casada, así que le pedí que se fuera, él lo hizo sin poner objeción, pero dijo algo más antes de irse “No pasaran muchas lunas, antes de que nuestro amor se funda, y no hay nada que Dareh pueda hacer, lo quitare de en medio”

– No debe ser para nada fácil estar en esa situación Aziza, – dijo Dayreen asombrada

– No lo era, tenía un compromiso con alguien a quien no conocía y un lazo emocional con alguien prohibido. Tenía  ya medio año de casada cuando un sirviente me anuncio el retorno de mi esposo, esta vez vendría de manera definitiva, me puse nerviosa, Gazsi estaba molesto, fue a buscarme nuevamente por la noche a ms aposentos –

– ¿No lo entiendes Aziza? Él no te merece, regresara a quitarnos lo que sentimos el uno por el otro, te llena de obsequios vacíos y de caricias falsas, no puedo soportar la idea de que estés con él, tú deberías de estar conmigo – dijo Gazsi con desesperación

– No puedo romper mi matrimonio, no puedo faltar al honor de mi familia ni al de mis creencias, no importa si siento algo por ti o no, esto debe de parar – Aziza cerró la puerta de golpe

Gazsi golpeo la puerta de madera con toda su fuerza, gritaba mi nombre, repitiendo que tenía que ser de él, que habíamos nacido para estar juntos. No aceptaría un no por respuesta, su rencor era tal que juro por su Dios que tomaría lo que por derecho le correspondía por la fuerza.

El día anunciado había llegado Dareh arribo al palacio  cargado con regalos y una sonrisa perfecta, se había preparado una celebración de bienvenida, la cerveza y la comida estaba servida sobre una mesa que recibió al hombre de la casa, además de a sus generales que lo habían acompañado a través de sus viajes políticos. Cruzo la puerta enfundado en su traje de batalla mientras yo lo veía desde el balcón, entro en la capilla y presento sus respetos a sus ancestros y a su profeta, se quedó ahí.

No podía negar lo mucho que me dolía perder la cercanía que tenía con Gazsi, así que me arme de valor y baje a al altar lista para confrontarlo, para pedirle que me dejara en libertad, al acercarse a la entrada pude escuchar la voz de mi esposo

– Oh gran Señor he sido paciente, he viajado a cada lugar de las cercanías para formar una alianza, una que proteja a mi mujer, una que me permita formar una familia que esté libre de peligro, cumplí mi promesa de no tocar a mi mujer en todo este tiempo para no traer a un heredero a un reino inseguro, hoy ya no quiero ser más la sombra de Damasco, hoy solo quiero ser Dareh, esposo de Aziza, hermano de Gazsi, hoy te pido me des la bendición de ser padre pues estoy listo, a pesar de los consejos de mi hermano, compre un obsequio de cada una de las tierras que visite pues el recuerdo de la mirada de mi esposa no se iba, cargue con él en cada lugar, permíteme acercarme a ella –

Yo tenía una mano recargada en el marco de la puerta, la otra cubría su boca mientras las lágrimas rodaban por mi rostro, sin hacer ruido me aleje hasta las escaleras que conducían nuevamente a mi habitación, abrí la puerta que ocultaba todos esos regalos que me había mandado Dareh, abrí caja por caja y me arrepentí de mi soberbia apenas descubrí el contenido de la primera

Un hermoso collar de oro blanco con una esmeralda,  en el fondo de la caja, una carta redactada a puño y letra que iba dirigida a mí, en ella me explicaba todo, tras darme cuenta de esto, seguí abriendo los regalos, yo ignoraba las valiosas joyas y leí carta por carta, recuerdo cada palabra, pero de las más importantes, note las siguientes frases

“Me la paso pensando en ti, ruego porque cuando regrese entiendas que toda esta distancia solo ha sido para acercarme a ti”

“Gazsi me ha dicho que te sientes sola, que tal vez debería dejarte ir, pero mi amor egoísta no hace más que pedir una oportunidad de remediarlo todo, mis acciones podrán no ser las mejores, pero te juro que son nobles, porque son de corazón”

“Muero con cada luna que se esconde en el horizonte, la sola idea de un beso tuyo me devuelve el ánimo, el tiempo eterno muere asesino de tranquilidad con cada instante de tu falta”

“Hoy le he pedido a Gazsi que te lleve el mercado sobre ruedas al palacio, le ha parecido una tontería, incluso inapropiado, pero si tu felicidad es lo que está en juego, romperé todas las reglas que han sido impuestas, que Dios me perdone, pero prefiero verte feliz”

Dayreen apenas procesaba lo que aquella chica le estaba diciendo, Dareh no era ese guerrero torpe y sin sentimientos que se antojaba con las impresiones de las primeras palabras de Aziza, era solo un torpe y brusco guerrero enamorado, Gazsi había mentido en todos y cada uno de los días que había pasado con aquella mujer, ¿Cómo puede haber gente tan ruin en el mundo? La respuesta era muy sencilla, el amor y el poder son sentimientos similares, son acciones gemelas, pues ambas están llenas de ambición, solo que mientras el poder busca la felicidad propia, el amor busca la felicidad de alguien mas

– ¿Qué hiciste entonces Aziza? – Pregunto Dayreen

– Morir, matar y vivir, Morí en dolor al darme cuenta del engaño del que había sido víctima, mate el sentimiento falso que Gazsi había logrado despertar en mí y finalmente me decidí a vivir el verdadero amor que Dareh me ofrecía, aquel que era puro de corazón –

– En cuanto entro a l habitación y sin mediar palabra lo tome del rostro con mis manos, mis lágrimas aun caían por mis mejillas, y le dije que era el hombre más maravilloso del mundo, lo bese con toda la pasión que había en mi ser y me deje amar por el por primera vez y desde ese día cargue con el fruto de su amor que se abulto en mi vientre, 9 meses de espera llenos de detalles, de comprensión, de amor verdadero. Desgraciadamente estaba olvidándome de un sentimiento tan grande como ese amor, un sentimiento que tampoco muere…la venganza –

– Al nacer Anjum, nombre que le dio Dareh por su difunta madre, las cosas se complicaron, la guerra con los pueblos judíos se habían recrudecido, las invasiones a nuestros pueblos eran cada vez más comunes, Dareh se volvió a enfundar su traje de batalla, Gazsi que todo ese tiempo se había mantenido sin dirigirme la palabra nuevamente se quedó conmigo encargado de mi protección y la de mi hija, apenas me dirigía la mirada, pero de igual manera, yo sentía aun enorme rencor hacia el –

– llego una noche de guerra, las aldeas alrededor del palacio se preparaban para recibir el embate del ejército judío, yo estaba lista para tomar a Anjum y resguardarme con ella como Dareh me lo había pedido, enorme fue mi sorpresa al escuchar la puerta de mi cuarto partirse y ver entrar a Dareh furibundo, se acercó a mí y me golpeo con su mano abierta en la mejilla, la sorpresa no cabía más en mí, el miedo se había apoderado de mi cuerpo –

– ¡Eres una maldita! Jamás debí enamorar me de ti, nunca debí creer en tus mentiras, no mereces nada de mi –

– Dareh, ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me hablas de ese modo? –

– No intentes mentir perra, ahora lo sé todo, ¿Cómo pudiste jugar así conmigo? ¡Con mi propio hermano! Ya no tiene caso que lo ocultes más, te daré tu merecido –

Al principio no entendía de que hablaba, pero a lo lejos pude notar a Gazsi sonriendo en la entrada, acompañado de 3 de los sirvientes más fieles del palacio, entonces lo entendí, los había comprado para mentir a mi esposo, le hizo creer que yo había sido de él, que habíamos tenido amoríos mientras el buscaba el bien de nuestra familia, mis explicaciones no sirvieron de nada, no había palabras que entraran en sus oídos

Escuche el llanto de Anjum que despertaba por todo aquel ruido y le pedí que reconsiderara sus acciones y me escuchara, por nuestra hija

– Esta bastarda no es mi hija, no lo será nunca, no es más que el fruto de tu aventura con el infeliz de mi hermano, no merece estar viva –

Mi dolor no podía ser más grande, al menos eso creí, hasta que lo vi tomarla con una mano de la cama cual trapo sucio, todo se me hizo demasiado lento, me incorpore, gritándole, extendí mis manos hacia ella, queriendo arrebatársela, pero era demasiado tarde, la arrojo desde el balcón y cayó hasta convertirse en un charco de sangre. Quede inmóvil

No pude articular palabra, apenas unos instantes después de eso, pude ver como caía en cuenta de lo que había hecho Dareh, estaba perdiendo la cordura, pues no aparto la vista de nuestra hija muerta, no duro mucho peso de pronto la sangre broto de su boca, la luna brillo en el filo de la espada que atravesó su pecho, Gazsi cumplía su venganza acabando con los dos seres que más amaba en el mundo.

Me encerró de un calabozo y solo me dejo salir para el funeral de mi hija, pues a Dareh lo tiro a un foso que rodeaba el palacio, quiso obligarme a ser su esclava, pro fui más fuerte que él, tome su daga y la clave en mi corazón, desperté aquí hace muchos años…

Dayreen no paraba de llorar la historia la había consumido, pero eso no era todo, o más bien, no era lo peor, pues al tratar de usar su don para ayudarla se dio cuenta de que no podía y eso se debía a una simple razón, Dareh estaba en el infierno, Anjum estaba ya de otro lado y al ser solo una bebe no podía usar su energía para llamarla pues esta no tenía noción de su nombre, Aziza estaba condenada a penar, por siempre

No fue necesario que se o explicara, ella ya lo sabía, así que solo volvió a mirar la tumba de su hija y se quedó llorando otra vez, como si nada hubiera pasado, Dayreen camino sin dejar de llorar, pero se forzó a seguir en búsqueda de su madre, esta noche había comprendido, que el amor no lo puede todo y que la gente si bien no nacía condenada, un solo instante de su vida, podía cambiar todo el rumbo de su destino…souldeth 4

Souldeth Capitulo III

Capitulo III

 

Prohibido

 

Dayreen camino tranquilamente mientras veía su silueta, no era la primer vez que lo veía, sin embargo jamás había tenido contacto con él, siempre estaba sollozando frente a la misma lapida, regularmente, ella esperaba a que ellos le hablaran, pues no le gustaba entrometerse ni causar molestias, además de que muchas veces, estos le quitaban algo de valioso tiempo para llegar a la tumba de su madre aun así, sabía que si le llamaban, no podría negarse

Aquel joven vestía ropas sencillas, su cabello negro y rizado era muy peculiar, una barba poblada que cubría su rostro lo acompañaba, intento cruzar detrás de el para no molestarlo, sin embargo, apenas dio un paso por su espalda y escucho como este vociferaba

– ¿Acaso  se puede estar más maldito? –

Las palabras llenas de dolor de aquel sujeto conmovieron a Dayreen un poco, y ella, de buen corazón como siempre había sido, se acercó hacia él, y puso su mano en el hombro del hombre

– No sé a qué le llames maldición, pero puedo asegurarte que quien sea que este en esa tumba piensa que la única maldición que tienes, es la de no poder sonreír al estar cerca de ella, no creo que quiera verte triste –

El hombre seco sus lágrimas con su manga al escuchar aquella voz, tan dulce e inocente, y aun así llena de sabiduría y buenos sentimientos

– Mi nombre es Amiel y quien descansa bajo esta lapida es Sarah, el amor de mi vida, tienes razón al decir que ella odiaría que yo estuviera llorando, pero no encuentro otra manera de desahogar mi dolor, el dolor de un amor que apenas nació y conoció el final, el dolor de la tragedia, la desgracia y la pena –

– Sé que el perder a alguien es algo que no se supera con facilidad, seguramente Sarah sintió lo mismo al perderte a ti, pero lo mejor que puedes hacer es desahogarte, cuéntame que paso, mi madre decía que a veces el hecho de decir cuál era la causa de nuestro dolor, hacía que se aliviara mas rápido, por cierto mi nombre es Dayreen –

Amiel asintió con la cabeza, se sentó sobre la el concreto de la lápida de al lado, suspiro, paso su mano para quitar el cabello de su rostro desde su frente hasta su nuca, y se dispuso a contarle todo para no ver si esto efectivamente apaciguaba su tristeza

– Conocí a Sarah cuando teníamos 12 años, yo había llegado de un pueblo lejano a la ciudad de Gradia por el trabajo de mi padre, desde el momento en que mis ojos se cruzaron con los de ella me perdí, su hermoso cabello rubio y su sonrisa eran algo que me trasportaba a la presencia de Dios, nunca disfrute tanto ir a una sinagoga como aquel día, paseábamos siempre que nuestros padres se reunían para discutir temas del templo, quedamos prendados el uno del otro –

– ¡Eso es hermoso! por favor continua Amiel –

– Al llegar a la edad de 17 años hicimos un juramento, estaríamos juntos toda la vida, hicimos planes sobre nuestro futuro y nuestra familia, nada podía salir mal, incluso nuestras familias parecían gozar el hecho de nuestro amor, ambos éramos de la misma clase social y la unión de nuestros apellidos significaría una alianza importante, pero eso no nos importaba a Sarah y a mí, solo queríamos compartir cada momento que nos quedara, todo iba de acuerdo a la ley de Dios, hasta que Gracia fue invadida por una colonia de gitanos

Al parecer recorrían ciudad por ciudad apoderándose de lo que podían, no eran guerreros, ni violentos, solo llegaban a poner sus mercados, se hacían con una casa y un local y dejaban una familia ahí, el resto se movía de ciudad, al parecer buscaban crear una red de negocios para generar un flujo residual de dinero, el problema es que nuestras culturas no son precisamente afines y entonces todos en el templo empezaron a perder la cabeza, los ortodoxos que eran casi todos, hablaban de sacarlos de Gracia por la fuerza si era necesario, tengo que admitir que incluso yo apoyaba esa idea

Una persona dentro del templo se paró frente a todos, les hablo del amor de Dios y de cómo debíamos de aceptar a los foráneos como parte de nuestra comunidad, nos recordó cuando los judíos fuimos perseguidos por el faraón por el pueblo egipcio, nos recordó también que el ser el pueblo elegido por dios, nos daba la obligación de servir al prójimo, muchos cambiaron de opinión, aunque la mayoría a regañadientes y con sus reservas –

– ¿Fue Sarah cierto? –

Amiel la miro sorprendido, no sabía en qué momento o cual fue la palabra que la había hecho deducirlo, pero la niña estaba en lo correcto

– Si, fue ella, mi amor por ella me hizo pararme a su lado frente a todos y secundar su pensamiento sin importar que en el fondo no estaba de acuerdo, la gente de la iglesia en una especie de “venganza” reunieron un concilio y nos mandaron a buscar a su líder para acordar una reunión para dialogar los términos de una tregua o más bien, un acuerdo

– Fue bastante sencillo localizar a Kavi, el patriarca de la colonia quien inmediatamente acepto, dejando a Bavo su hijo mayor a cargo de cualquier situación y con la condición de que nosotros nos quedáramos como “invitados” mientras él se reunía a acordar los términos, para mayor seguridad, a pesar de mis muchas negativas Sarah acepto con toda la confianza que cabía en ella –

– Por lo que veo tu novia tenía un gran corazón, además de hermosos sentimientos –

Los ojos de Amiel se llenaron de lágrimas nuevamente y continúo.

– Ojala hubiéramos sabido lo que estaba por venir, ojala hubiera confiado en mis instintos, debimos huir, jamás debí apoyarla en esa locura

– Bavo nos ofreció una taza de té de frutillas, mi desconfianza me hizo no aceptar pero nuevamente, Sarah la tomo sin reparos, la imagen de Kavi susurrando algo a su hijo antes de irse no me dejaba en paz, así que opte por abrir bien los ojos y estar alerta

– Al paso de una hora y mientras Bavo nos contaba sobres sus viajes por el continente note que algo cambiaba en Sarah, sus parpados parecían muy pesados, pero no se cerraban, sin embargo sus brazos caían a sus costados sin respuesta, fue ahí que sospeche aún más, me levante para reanimarla pero en cuanto le di la espalda sentí un golpe en la nuca y perdí el conocimiento –

– ¿Los gitanos los lastimaron aun después de que ustedes los ayudaron?-

Sus ojos fueron cubiertos por una sombra, so voz se transformó, pero aun así, siguió, lo que estaba por revelar, sería algo muy fuerte para una niña, pero al notar la madurez en ella, lo dijo sin siquiera dudarlo

– Cuando desperté estábamos atados, ella tenía los ojos abiertos recostada sobre la cama, yo estaba en una silla de frente a ella, Bavo se burló diciendo que ningún judío les pondría condiciones para estar en una ciudad y me explico que él te contenía una hierba paralizante, Sarah estaba consciente, podía sentir, pero no se podía mover.

– Me obligo a ver como él y sus amigos…-

Dayreen dejó caer lágrimas de sus ojos y noto como Amiel se detenía para no perturbarla a ella, pero odia ver en sus ojos como los recuerdos lo consumían

– ¿Qué paso después?-

– Cuando terminaron rompí mi dedo sin que se dieran cuenta para soltarme, tome un arma que tenían en un mueble cera de mí, los mate uno a uno mientras estaban distraídos, me acerque a Sarah, estaba pálida, no respiraba, murió sin que yo pudiera hacer nada, no pude despedirme de ella, use el arma para dispararme en la cabeza –

Dicho esto Dayreen tomo sus muletas y camino hacia aquel hombre destrozado, lo abrazo lloro con él, lo soltó y se acercó a la lápida poniendo una mano en ella y con su dulce ternura le dijo:

– Ella está en el cielo esperando por ti, ero al haberte quitado la vida no puedes cruzar, solo lograras el perdón cuando te perdones a ti mismo –

Amiel estaba sorprendido de lo que estaba pasando, lo que veía era algo increíble hasta para un muerto, la chica ya no era la misma que estaba con él y entonces pudo ver una metamorfosis increíble.

Su cabello se tornó rubio, su forma cambio, ahora era Sarah, tomo a Amiel de la mano y lo llevo hacia una luz, justo antes de entrar, su espíritu y el de Sarah se separaron, se había conectado con ella y lo ayudo a cruzar, justo antes de desaparecer Amiel volteo a verla y le dijo

– Ten cuidado con el enterrador, guarda un secreto, él nos puede hacer desaparecer, todos le tememos, si te ve, no sé de qué sea capaz, gracias por reunirme otra vez con mi amor –

Desaparecieron en el aire frente a ella, no conocía al enterrador, pero ahora sabía que debía de cuidarse de el

Fantasma-dama

 

 

 

 

 

 

Souldeth Capitulo II

Capitulo II

 

Costumbres de Amor

 

Eran las 12 de la noche cuando nuevamente su silueta apareció caminando por ahí, con tan solo 9 años,  unos hermosos ojos grises y un vestido parecido al que usan las muecas de porcelana, iba arrastrando unas pequeñas muletas, a paso lento, Dayreen cantaba una melodía que su mama le cantaba cada noche antes de dormir, ahora ella le pagaba tanto amor, visitando su tumba todos los días por las noches. La vida se había vuelto cada vez más complicada, Dayreen pasaba sus días tan rápido como un sueño, esperando la noche para cantarle a su madre antes de regresar a descansar

 

Hacía mucho que le había perdido el miedo al cementerio, se había convertido en su casa, no sentía ningún temor a ser descubierta y menos después de que descubrió que tenía un don muy especial.

 

Tras ir caminando por los corredores de Souldeth, recordó los momentos más felices de su vida, su madre de nombre Ayleen la llevaba al parque todas las tardes después de la escuela, llegando se sentaba en la mesa con ella, le preparaba platillos exquisitos, juntas hacían la tarea del colegio y juntas una vez más, terminaban con las labores del hogar, pero dentro de toda esta felicidad, había un gran vacío en sus vidas, su padre, que siempre estaba ausente, siempre en el trabajo o fuera de la ciudad, llegaba un sábado a mediodía y se iba los domingos por las noches, no era un mal hombre, hacia lo que podía y jamás faltaron los obsequios y el dinero, pero a pesar de los abrazos y los besos, su ausencia, era algo que ambas sentían en lo más profundo de su alma.

 

Amaba a su padre al mismo nivel que su madre, pero la conexión con ella era más grande, pues a pesar de que los doctores le dieron la opción de abortar un feto que presentaba una enfermedad y que haría que Dayreen no fuera como el resto de las niñas, toda su vida sería incapaz de valerse completamente por sí misma, y aun con eso, ella no se rindió, no renuncio y le dio la primera gran lección de amor a su hija, teniéndola y por supuesto, educándola para que jamás se sintiera meno que el resto del mundo, mostrándole que ella podría lograr cualquier cosa que se propusiera.

 

Seguía caminando, su madre estaba en uno de los pasillos nuevos, por extraño que parezca, estos pasillos, estaban en el centro del cementerio, ya que en la antigüedad 10 cementerios empezaron a crecer, poco a poco hacia los lados, hasta finalmente unirse en el centro del mismo, así fue como nació Souldeth.

 

Sabía que llegaría a una de las zonas más activas del cementerio muy pronto, ahí fue que descubrió su don, ahí fue que se dio cuenta, que los mitos y las leyendas eran completamente reales, no todas las almas van al cielo o al infierno, hay otras que por obra del destino, jamás descansaran y vuelven cada que pueden para penar donde se sientan más seguras, ese era el caso de Amiel…

 

souldeth 2

El Cementerio de Souldeth

En el Cementerio

 

El Lugar de Descanso

Se dice que la ciudad de Kairy en el país de Edén es una de las más antiguas del mundo, ahí reposa el cementerio más grande del mundo Souldeth, más de mil años de culturas enterradas en ese campo santo, se puede decir que el tamaño del lugar es equivalente al de una pequeña ciudad de algunos otros países, pero es enigmático el hecho de que muy poca gente lo visita después de cierto tiempo, se dice que el ambiente tan lúgubre, hace que la mayoría de la gente ya no quiera volver, el ambiente es pesado, tanto que muchos no soportan más de un par de horas ahí, pero pagan sumas increíbles de dinero para que sus familiares sean enterrados en ese sagrado y famoso lugar de reposo eterno.

 

Los días son como en cualquier otro cementerio del mundo, carros pasan por las 12 entradas principales, en busca de las visitas a sus seres queridos, pero en su mayoría, los visitantes son nuevos, son caravanas de gente que recién falleció, como dije antes, nadie soporta por tanto tiempo el ambiente de el gran cementerio de Souldeth.

 

Pocas veces había algo que se considerara común que no fueran los nuevos entierros o las pocas visitas, los guardias tomaban turnos para dar rondines en sus propios vehículos similares a los que se utilizaban para el golf, pero solo uno de ellos era el jefe, Dood llego a serlo porque era el más comprometido de todos, prácticamente vivía dentro del lugar, no tenía familia y tenía la mirada más sombría que pudieras haber visto, no hablaba mucho, solo lo necesario para dar órdenes y atender las dudas de algunos de los visitantes.

 

Como cada noche, cuando el horario de visitas había terminado, él se dejó caer en su silla y habiendo confirmado la posición de los demás guardias nocturnos, se dejó caer sobre su silla a reposar.

 

Todos asumieron el rol que les correspondía, pero Souldeth tenía tantos secretos, tantos sucesos que cada noche pasaban, que nadie podía relajarse completamente.

 

Las historias que envolvían a este lugar trascendieron por generaciones, cada cultura había desarrollado sus propias leyendas del lugar, de la boca de los adultos a las bocas de los niños, con el tiempo la historia cambiaba, pero a esencia jamás se traicionaba, algo obscuro y maligno vivía ahí y eso era lo que todos los presentes, estaban por descubrir.

 

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Almas de Hielo

Después de mucho analizar los comentarios de la gente que se ha tomado tiempo para leer el libro, me he dado cuenta que la complejidad en el primer tomo Muerte y Pecado, ha estado en la medida de lo que yo pretendía escribir, es bastante básica, pero al mismo tiempo es comprensible y digerible, conforme vayamos avanzando en la trama de la historia, las cosas llegaran a un punto en el que se complicaran tanto y tendremos tantos personajes, que solo aquellos quienes estén metidos completamente en la trama, podrán con el peso de cada uno de los personajes y al mismo tiempo se volverán expertos en la conducta y motivos de cada uno de ellos.

A estas alturas debería de confesar que estoy muy influenciado por algunos escritores españoles a los cuales sigo hace un par de años, por supuesto que muchos de sus seguidores y que se han topado con mi libro, se han dado cuenta de algunos atributos que identifican como similar al de Fernando Trujillo Sanz o su coautor Cesar Garcia, mas que ofenderme cuando me hacen algún tipo de comentario al respecto, me hacen sentir honrado, pues el simple hecho de que hagan ciertas referencias con ellos, me produce una gran satisfacción, por cierto, todos sus libros son completamente de mi agrado y cuentan con mi mas sincera recomendación.

Regresando un poco al tema de mi historia, cabe destacar que en este momento se que nadie vera el articulo, pues aun estoy entendiendo como esto de los “Blogs” funciona, pero conforme aprenda al 100% los post y las historias mejoraran sustancialmente, les compartiré algunos relatos cortos y les hablare de una gran novela que quiero escribir, pero no se preocupen, y lo digo por los que siguen la historia de Almas de Hielo, estaré completamente concentrado en terminar los 5 libros que me he propuesto que dure mi primer novela publicada, solo que de vez en cuando hay que escapar hacia alguna otra historia que te descanse de la que te consume todo el tiempo.

Finalmente agradeceré a cada uno que recomienden este blog, ademas de mis demás redes sociales que dejare mas abajo, de igual manera responderé cualquier duda o pregunta en la medida de lo posible, obviamente dudas que estén en mis manos, ya que mucha gente me hace preguntas de Editorial Dreamers y creo que lo mejor es que ellos contesten lo que es privado, fuera de eso soy un libro abierto.

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Saludos

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